Astrid Pröll: Reflejos de una realidad social y política en decadencia

Con más frecuencia de lo acostumbrado es bueno salir de la rutina y el cliché del circuito de bandas de rock en la Isla y presenciar otro tipo de grupos, cuyas propuestas musicales son diferentes a lo cotidiano.  Con esto en mente descubrí el sonido de Astrid Proll una banda que, aunque integrada por músicos de trayectoria dentro del rock en Puerto Rico, nos presenta un repertorio innovador y vanguardista influenciado por elementos de géneros como el Rock Progresivo, Krautrock y Stoner, entre otros.

Un show de Astrid Pröll envuelve no sólo el elemento sonoro sino también el visual.  La proyección de multimedios en sus presentaciones, a cargo de Robin Alicea, va muy a la par con la estructura, composición y dinámica de cada tema. Y es, que las imágenes que acompañan cada canción, más que una extensión las mismas, son pequeñas historias fílmicas que complementan el repertorio.  Esta combinación de imagen y sonido  logra expandir los sentidos del público, al presentar la realidad de la guerra y las injusticias de otros males sociales que ocurren a diario. Esta realidad social y política, olvidada con frecuencia por nuestra la sociedad consumista, es la que Astrid Pröll nos presenta a través de su propuesta. Fernando Rosado, Robin Alicea, Agustín Criollo y Jorge Castro, quien recientemente se une al grupo, son los músicos a cargo de este proyecto musical de vanguardia.

Sobre su trayectoria, su música, su grabación, su perspectiva de la escena rock en Puerto Rico y más conversamos con Agustín “Chito” Criollo de Astrid Pröll.

¿Qué significa Astrid Pröll y cuál es el origen del nombre?

Astrid Pröll (la mujer de carne y hueso) es una de las figuras claves en el movimiento socialista estudiantil de Alemania Occidental en la década de los setenta (1968-1979), que surge a raíz de las revueltas de éstos en contra de un gobierno de corte fascista y con ex miembros del partido Nazi como líderes Bona-FIDE en el parlamento “democrático” de la post guerra.

Escogimos el nombre por todo lo positivo y lo real que representa para nosotros como músicos y miembros de esta sociedad en un país (PR) inestable política, emocional y socialmente. Además de su estrecho vínculo con el “Krautrock”, movimiento de Rock en la Alemania de los setenta, que nos ha influenciado grandemente.

Para beneficio de la nueva generación, me gustaría que comentaras brevemente sobre La Iglesia Atómica y su desarrollo para la década del ’90.

Pues, La Iglesia Atómica surge en agosto de 1990 luego que abandono un poco la escena Punk y varios proyectos de este género en 1989. Con la invasión de Seattle y todo esto del grunge pues pensé que era momento de seguir otro camino y el más adecuado me pareció hacer blues sicodélico en español (o como alguien dijo una vez: “música para la mente”) así que forme la Iglesia con ese propósito.

Tuvimos innumerables cambios de personal, siendo yo el único sobreviviente hasta que la banda se rompe en 1997. Con La Iglesia aprendí mucho.  Pude ser parte del Rock local de los noventa y compartir tarima con excelentes bandas como Descojón Urbano, Burning Face, Crackhouse, Pájaros Lli, Whisker Biscuit, Virage Voix, Sol D’Menta, Otro Martes 13, Los Inconformes, La Mancha del Jardín, etcétera.

Después de La Iglesia Atómica, ¿Que hicieron los integrantes y cuándo deciden retomar las riendas musicales a nivel grupal, esta vez con un nuevo concepto?

Pues, el último line-up de La Iglesia, que incluía a Fernando Rosado en batería y Martín Serra en guitarra, se disolvió en 1997 (como mencioné) y cada quien agarro su camino. Musicalmente, Fernando formó la banda Pausa y Martín (quien hasta hace poco formó parte de Astrid Pröll, colaborando en el desarrollo de la misma) pasó a ser músico de estudio, colaborando en varias producciones locales aparte de seguir con sus vidas personales. Cansado de todos los excesos que vinieron con La Iglesia y de haber “suavizado” la idea original de La Iglesia de ser una banda de experimentación empecé, en 1998, a interesarme de lleno por la música experimental y, como quien dice, comencé desde cero. Volví a nacer musicalmente.  Es cuando regreso de mi exilio voluntario en Chicago de cinco años y comienzo a conectarme nuevamente con colegas y empezamos a coquetear con la idea de formar una banda, pero con una mentalidad muy diferente.

¿Existe alguna semejanza musical entre Astrid Pröll y La Iglesia Atómica o no?

Hasta cierto punto tienen mucho y nada en común. La Iglesia estaba más orientada a canciones concretas con un borde experimental, Astrid esta más orientado a lo experimental con tendencias a canciones concretas. La Iglesia fue un momento de aprendizaje, de excesos y demencia. Astrid es algo  maduro, serio y centrado aunque muchas de las ideas que no pude desarrollar en La Iglesia estamos trabajándolas con Astrid.

Para mi la vida de un músico es una constante evolución y nada de lo que se haga en el presente esta totalmente desligado de cosas que hayas hecho anteriormente. Suena idealista pero siento como si fuera un largo camino de aprendizaje que nunca acaba y lo próximo que se haga siempre es la culminación de lo anterior y así sucesivamente.

En sus presentaciones el elemento visual juega un papel vital. ¿Cómo trabajan las ideas conceptuales detrás de las imágenes para cada canción?

Astrid cuenta con la excelente y vital colaboración de Robin Alicea, de los colectivos Sshhh y People of the Rockets, quien se encarga enteramente de las imágenes.

Es como quien dice nuestro quinto integrante.  Robin conoce muy bien nuestra música y es un magnífico artista visual; el se encarga enteramente de todo el trabajo de imágenes basado en las características musicales de la agrupación.

Más que una simple proyección de videos que apoyen la música o que sean un “novelty” del espectáculo; Robin expone su trabajo fílmico ligado a la música de Astrid Pröll.  Es una interdependencia muy estrecha entre la música y las imágenes, pero a la vez es una exposición de música, por un lado, y de filme por otro.

¿Cuales son sus influencias musicales y qué buscan transmitir al público a través de sus canciones?

Son muchas y muy variadas. Rock Progresivo, Rock en Oposición, Krautrock, Stoner, Space, Ambient, Noise, Electrónica, etcétera.  Lo que deseamos transmitir es simplemente nuestra visión de las cosas que nos rodean. Deseamos plasmar la animosidad y la peligrosidad que Puerto Rico vive actualmente con nuestro trabajo. Antes que músicos nos consideramos, más bien, escultores sonoros. Arquitectos de un micro mundo musical llamado Astrid Pröll.

Sus presentaciones son pocas
y selectivas, ¿Se debe a que buscan hacer menos shows pero de calidad o es otra la razón?

Precisamente esa es la idea principal (algo que aprendí con La Iglesia). Mejor concentrarse en calidad que en cantidad. Además, tenemos que ser realistas, la música de Astrid NO es comercial ni esta hecha con motivo de entretener al publico, más bien de crear un “shock” en ellos. Por eso consideramos que mucho y muy seguido de Astrid, más que promovernos, seria un suicidio musical.

Hay muchas personas de la escena que prefieren no mezclar bandas de distintos géneros en los shows, con excepción de algunos festivales, ¿Qué piensan al respecto?

Tú, como yo, somos de la vieja escena y me imagino que te acuerdas que antes no existía tanto elitismo con lo de los subgéneros. Después de todo, son solo adjetivos que no necesariamente representan con precisión lo que tratan de describir.  Para mí música es música y pues el rock tiene muchos subgéneros pero, al fin del camino, todos son y se derivan de lo mismo. Dividirlos en un lugar tan pequeño como Puerto Rico es absurdo pues no va a haber quórum suficiente para cada uno. Ahora, es lógico que, para beneficio del mismo público, uno trate de hacer conciertos individuales con alguna agrupación adecuada para el “mood” del evento. Por ejemplo; Astrid Pröll abriéndole a Algarete como que no es muy buena idea, ¿no?

Según tu perspectiva y trayectoria, ¿Cómo ves la escena musical del rock y sus vertientes en el ámbito local y qué futuro le auguras? ¿Qué sugerencias tienes para mejorar?

Eso es algo que si se piensa mucho corres el riesgo de acabar instituido en un sanatorio mental (jeje).  El Rock empezó en P.R. para finales de los sesenta con bandas como Sunset, Challengers, Banda del Karajo, etcétera y hasta ahora no ha parado. Ya la música Rock local ha dejado de ser la moda de los más jóvenes puesto que ha sobrevivido momentos de, digamos, segregación  y siempre se ha mantenido con público estable. Eso sólo quiere decir que ya es un movimiento cultural (aunque muchos no lo vean así) y no creo que vaya a caer en el olvido tan fácilmente.  Mi visión de ésto es que uno debe seguir haciendo lo que le gusta hacer “no matter what”. Después de todo, se supone que uno haga ésto por amor y no tanto por seguir “trends” o volverse millonario.

Planes futuros a corto y largo plazo.

Ahora en agosto comenzamos a grabar con nuestro amigo Mitchell Morales (La Uva, Cherry Clan) en su estudio Metathron. Con el favor de Dios el CD estará listo a más tardar para enero del 2006 (esperamos que antes). Pensamos hacer una presentación para el “CD Release”,  pero aun no sabemos detalles. Aparte de eso, seguiremos presentándonos en varios sitios del área metro mientras trabajamos en la grabación. También existen planes para verano del 2006 de hacer una pequeña gira por antros en N.Y., Philadelphia, D.C. y Chicago para presentar nuestro trabajo.  ¡Los mantendremos informados sobre todo lo que vaya a suceder!

www.astridproll.com