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15th February 2007, 07:32 AM
jueves, 15 de febrero de 2007
(00:00 a.m.)
Leonardo Aldridge / Primera Hora
Eran, literalmente, los pasteles más ricos en todo el país.
Estaban envueltos como están envueltos casi todos los pasteles que se devoran los puertorriqueños en la Navidad. Pero, dentro de las hojas de guineo y plátano no había carne, ni cerdo ni vegetales. Dentro de ellos lo que había era un billetal: fajas de $20, $50 y $100. El total: $13,300.
José Dolores Colón Benítez, de 74 años, guardó por mucho tiempo en su nevera los “pasteles premiados”, pero ayer intrusos en el barrio Llanos de Aibonito se los robaron.
La pequeña fortuna congelada en el barrio Llanos de Aibonito, que había crecido sin prisa pero sin pausa durante toda una larga vida, desapareció en horas de la madrugada de ayer, reportó la Policía.
“Al momento no hay sospechosos, pero se cree que pueda ser un familiar o alguien con acceso a la residencia”, afirmó Yaira Rivera, portavoz de la Policía.
El dinero que Colón Benítez guardaba en su nevera estaba congelado en más de una manera. No recibía interés alguno y estaba sujeto a la devaluación cíclica de su poder adquisitivo producto de la inflación.
“El señor de los pasteles quizás hubiese tenido unos chavitos más si los hubiese tenido recibiendo intereses en un banco”, expresó el vicepresidente ejecutivo de la Asociación de Bancos, Arturo Carrión, para resaltar una de las ventajas de guardar el dinero en una institución segura.
Pero hay factores culturales -especialmente en personas de edad avanzada- que son más fuertes que las consideraciones financieras.
El deseo de ver el dinero, de saber dónde está, de no confiar en nada ni nadie y de querer evitar que alguien se entere cuánto uno tiene son todos poderosos factores en algunas personas mayores de edad para no depositar sus ahorros en un banco o una cooperativa, de acuerdo con la procuradora de las Personas de Edad Avanzada, Rossana López.
López dijo que, en su experiencia como procuradora de Personas de Edad Avanzada y en su labor con ese grupo demográfico, se ha enterado de que muchos conservan su dinero y documentos debajo de catres, entre paredes, y en cajas de madera escondidas o enterradas.
“Se debe a la experiencia que tuvieron en sus años anteriores con respecto a la utilización de los bancos, que quizás no tenían acceso a los bancos o no tenían transportación, y se acostumbraron a guardar sus ahorros de esa forma. No había una cultura de guardar el dinero en los bancos y se confiaba más en dejar el dinero en su casa porque no había tanta criminalidad”, acotó la Procuradora.
Carrión, por su parte, resaltó la “conveniencia” de que todas las personas tengan su dinero depositado en “instituciones seguras” -como los bancos y las cooperativas- porque están protegidas de robos, obtienen intereses sobre su capital y servicios.
“Hay en algunas personas, no muchas, una cultura de que 'quiero ver mis chavos, tenerlos donde los vea y nadie se entere de lo que tengo'. Pero llegó el momento de que la gente se dé cuenta que tienen que depositar su dinero en una institución financiera porque, si no, los riesgos son enormes, como el caso de este señor”, subrayó Carrión.
(00:00 a.m.)
Leonardo Aldridge / Primera Hora
Eran, literalmente, los pasteles más ricos en todo el país.
Estaban envueltos como están envueltos casi todos los pasteles que se devoran los puertorriqueños en la Navidad. Pero, dentro de las hojas de guineo y plátano no había carne, ni cerdo ni vegetales. Dentro de ellos lo que había era un billetal: fajas de $20, $50 y $100. El total: $13,300.
José Dolores Colón Benítez, de 74 años, guardó por mucho tiempo en su nevera los “pasteles premiados”, pero ayer intrusos en el barrio Llanos de Aibonito se los robaron.
La pequeña fortuna congelada en el barrio Llanos de Aibonito, que había crecido sin prisa pero sin pausa durante toda una larga vida, desapareció en horas de la madrugada de ayer, reportó la Policía.
“Al momento no hay sospechosos, pero se cree que pueda ser un familiar o alguien con acceso a la residencia”, afirmó Yaira Rivera, portavoz de la Policía.
El dinero que Colón Benítez guardaba en su nevera estaba congelado en más de una manera. No recibía interés alguno y estaba sujeto a la devaluación cíclica de su poder adquisitivo producto de la inflación.
“El señor de los pasteles quizás hubiese tenido unos chavitos más si los hubiese tenido recibiendo intereses en un banco”, expresó el vicepresidente ejecutivo de la Asociación de Bancos, Arturo Carrión, para resaltar una de las ventajas de guardar el dinero en una institución segura.
Pero hay factores culturales -especialmente en personas de edad avanzada- que son más fuertes que las consideraciones financieras.
El deseo de ver el dinero, de saber dónde está, de no confiar en nada ni nadie y de querer evitar que alguien se entere cuánto uno tiene son todos poderosos factores en algunas personas mayores de edad para no depositar sus ahorros en un banco o una cooperativa, de acuerdo con la procuradora de las Personas de Edad Avanzada, Rossana López.
López dijo que, en su experiencia como procuradora de Personas de Edad Avanzada y en su labor con ese grupo demográfico, se ha enterado de que muchos conservan su dinero y documentos debajo de catres, entre paredes, y en cajas de madera escondidas o enterradas.
“Se debe a la experiencia que tuvieron en sus años anteriores con respecto a la utilización de los bancos, que quizás no tenían acceso a los bancos o no tenían transportación, y se acostumbraron a guardar sus ahorros de esa forma. No había una cultura de guardar el dinero en los bancos y se confiaba más en dejar el dinero en su casa porque no había tanta criminalidad”, acotó la Procuradora.
Carrión, por su parte, resaltó la “conveniencia” de que todas las personas tengan su dinero depositado en “instituciones seguras” -como los bancos y las cooperativas- porque están protegidas de robos, obtienen intereses sobre su capital y servicios.
“Hay en algunas personas, no muchas, una cultura de que 'quiero ver mis chavos, tenerlos donde los vea y nadie se entere de lo que tengo'. Pero llegó el momento de que la gente se dé cuenta que tienen que depositar su dinero en una institución financiera porque, si no, los riesgos son enormes, como el caso de este señor”, subrayó Carrión.